Nadie es perfecto, pero ¿qué pasa con nuestra propia vida?

por | Nov 20, 2018 | Crecimiento personal, Vida Christiana

Nadie es perfecto. 

Todos estamos de acuerdo con eso. Los tatuajes de pared, afiches y tarjetas confirman que todos sabemos que esto es cierto.

Sin embargo….. ¿Qué hay de nuestra propia vida?

 ¿Cómo manejamos nuestras propias deficiencias, fracasos y malas acciones?

La mayoría de las personas que conozco, después de enfrentar su imperfección a través de una experiencia, no dirán

“Bueno, no soy perfecto, ya sabes”

y siguen su vida feliz y tranquilas. 

La mayoría de las veces, la confrontación con su propia imperfección provocará muchas emociones.

Porque enfrentarnos a  la realidad de lo que no somos perfectos nos pondrá en contacto con los sentimientos de vergüenza, inferioridad, fracaso y tristeza. 

Vivimos en una sociedad donde se celebra la perfección. Esto  no sólo en el mundo de la moda, los deportes o los negocios – vivimos en un mundo moderno donde podemos comprar cualquier cosa, desde el lugar perfecto hasta la cara perfecta.

En el fondo, sabemos que no somos perfectos. Sabemos que nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestra familia, nuestras propias vidas no son perfectas.

Pero  mirando a nuestro alrededor, nos enfrentamos a realidades aparentemente perfectas.

  • Vemos este matrimonio, esta familia, estos hijos, este profesional, esta casa, este coche, este cuerpo…. Y nos sentimos excluidos e insuficientes.
  • Encontramos algún tipo de consuelo en escuchar historias de otras personas que están luchando. Por supuesto, no estamos contentos por estas otras personas que pasan por un momento difícil – pero nos sentimos un poco mejor con nosotros mismos, con nuestra propia realidad tan imperfecta.
  • Nos ponemos bajo una gran presión para lograr algún tipo de perfección en nuestras propias vidas, luchando contra la frustración al enfrentarnos a este mundo imperfecto en el que vivimos.
  • Nos esforzamos para alcanzar la perfección a lo largo de toda la vida – y eso resulta en frustración, vergüenza y muchas veces en agotamiento.
  • Nos escondemos detrás de una apariencia “perfecta” – siempre asustados de que cuando los demás vean detrás de la fachada, descubran que no somos lo suficientemente buenos.

Hay una razón por la que mi sitio web trata el tema de cómo ser una “familia que hace una diferencia” y no de “cómo ser una familia perfecta”.

La razón es tan simple como esto:  No puedo decirles cómo ser una familia perfecta.

Nuestra familia no es perfecta. Estoy lejos de ser perfecta. Mi matrimonio no es perfecto. No tenemos una educación perfecta y ciertamente no tenemos una vida perfecta.

Sin embargo, he descubierto una verdad hermosa que me gustaría compartir con ustedes hoy: 

Usted no tiene que ser perfecto para hacer una diferencia. Usted no tiene que ser perfecto para tener una vida plena. Y ciertamente usted no tiene que ser perfecto para ser amado.

 

El contenido de mi sitio web trata de  este descubrimiento hermoso​.

 El descubrimiento de  la realidad de que la diferencia entre la gente a mi alrededor que hace una diferencia hermosa y  yo no es que ellos sean perfectos y yo no lo soy. 

Lo que cambió mi vida, la verdad que llevó mi vida a un lugar muy diferente, no tiene nada que ver con que yo comprendiera cómo vivir una vida perfecta.

Durante muchos años mi vida estuvo marcada por la vergüenza de ser tan imperfecta como lo soy yo.

Era muy consciente de mis defectos: Desde mi tartamudez hasta mis errores y decisiones equivocadas, me sentí totalmente incapaz de levantar la voz o incluso de ser una bendición para los que me rodean. 

La diferencia hoy en día no es ni siquiera la ausencia total de esos sentimientos de vergüenza, inferioridad y fracaso en los momentos en que me enfrento a mi imperfección.

Todavia, hay veces que tengo que enfrentarme a situaciones en las que  no hice bien, tomé decisiones equivocadas, herí a mis seres queridos o no fui esa amiga que me hubiera gustado ser.

En aquellos tiempos, incluso hoy, me enfrento a estos sentimientos. Sin embargo, ya no determinan mi vida. 

  • Lo que me hizo libre,  fue darme cuenta de que ninguna de las  personas que admiro, ya sean amigos que marcan la diferencia en nuestra sociedad, personas en el ministerio u otras personas influyentes en esta tierra, es perfecta. Cuando estudio sus vidas (o llego a conocerlos) un poco más profundamente, me sorprende una y otra vez su imperfección. Cómo fueron/son utilizados para traer grandes cambios, libertad y belleza. Pero aún así, eran/son gente común y ordinarios como tú y yo!
  • Lo que me hizo libre,  fue a entender un poco mejor cómo Dios ve todo este tema. Cómo no es ese Dios, que mira desde el cielo para ver si nos comportamos, si hacemos las cosas bien y perfectas – y si no lo hacemos, se inclina hacia nosotros para corregirnos y castigarnos.
    Conocí a un Dios que es muy diferente.
    Un Dios que está feliz con nosotros, que nos sonríe, en medio de nuestra imperfección.
    Un Dios que anhela que recibamos su amor. Él anhela que seamos felices y  agradecidos por lo que nos hizo ser, que nos vea florecer y que nos conduzca a  su verdad hermosa sobre nuestro valor. 
    Su amor, aprobación y aprecio hacia  nosotros no dependede nuestra perfección.
  • Lo que me hizo libre fue  la experiencia de lo que la mejor manera de combatir esos sentimientos de inseguridad, vergüenza o  inferioridad, debidos a  nuestra imperfección es enfrentarlos – reconocerlos – y negarme a dejar que ellos determinen quién soy y qué hago con mi vida.

Estos son los puntos principales que me llevaron a un punto en  el que decidí no estar más atado por la vergüenza de ser  tan imperfecta como lo soy.

Hoy en día, todavía  estoy consciente de mi imperfección. Sin embargo, crecí en  esta gratitud profunda​ y conciencia de quién es Dios y cuán capaz  es Él en medio de mi imperfección.

Hoy en día, no  me esfuerzo  para alcanzar la perfección.

 

  • Me esfuerzo para caminar en el amor, ver a la gente con estos ojos, que sé que Dios me ve con ellos.

  • Me esfuerzo para alcanzar la excelencia, no por la presión, sino por la devoción y el agradecimiento genuino.

  • Me esfuerzo por la madurez y el crecimiento. Y  me esfuerzo por ser una bendición a mi alrededor.

Por lo tanto, este sitio web no es un lugar para escuchar cómo ser una familia perfecta.

 Es un lugar donde comparto con ustedes cómo aprendí a admitir mi imperfección y a vivir mi vida con verdadera devoción, amor y excelencia, madurez y crecimiento.

 

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