Diferentes creencias sobre el Destino – y cómo impactarán a nuestra familia Parte 2
La mentalidad de la clase media
En el último artículo vimos que nuestra visión del mundo está muy influenciada por nuestra educación, el mundo en el que vivimos, ya sea la pobreza, la clase media o la riqueza.
Vimos que la riqueza no es igual a la prosperidad ni a la posesión, sino más bien a una mentalidad que influye en cada área de nuestra vida.
Cómo vemos a Dios, a nosotros mismos y a los demás.
Hoy nos adentraremos en el mundo de la clase media, tratando el mismo tema:
“Una mentalidad es una actitud, o un conjunto de pensamientos con información adjunta y emociones que generan una percepción particular. Dan forma a como ves e interactúas con el mundo. Pueden catapultar-te hacia adelante, permitiéndote alcanzar tus sueños, o ponerte en marcha atrás si no tienes cuidado”.
Destino:
Pobreza: Cree en el destino. Impotente para cambiar mucho.
Clase media: Cree en la elección. Poder para cambiar el futuro con una buena decisión hoy.
Riqueza: La nobleza obliga – No luchan por un destino, su vida ya es una. Están conscientes de su obligación moral y de su poderosa posición social. Es algo heredado, actuar con honor, amabilidad, generosidad, etc. (1)
Una de las principales diferencias de una mentalidad de clase media es
1. El poder de elección
La clase media tiene una interacción mucho más poderosa con la vida.
Saben que son parte activa de la vida. Existe el entendimiento de lo que sus destinos y la calidad de sus vidas estarán influenciados por la calidad de su elección.
Todavía recuerdo lo conmocionada que estaba cuando comprendí que las situaciones en mi propia vida, que salieron muy mal, se debían principalmente a mi sistema de creencias, a mi mentalidad, no a Dios.
Antes de eso, me sentía como una víctima, sentía que Dios no hacía lo que había prometido, que me había fallado – o que yo simplemente era un fracaso.
Cuando entré en la realidad de lo que tengo un gran rol que asumir en el plan de Dios – que mi actitud, mis decisiones, mi manera de tratar con las cosas y las personas hace una gran diferencia en el resultado de esas situaciones – entré en una temporada de descubrimiento y comprensión – y de duelo. Era como una película, que se proyectaba ante mis ojos internos sobre las muchas situaciones que salieron tan mal en mi vida – verlas todas a través de un lente diferente. De repente comprendí que no fue Dios quien me falló, ni él quien me mintió, sino yo quien lo arruinó todo debido a mi mentalidad y sistema de creencias.
2. La clase media no es conocida como clase obrera sin razón.
Las personas con esa mentalidad saben, por lo tanto, que tienen un gran papel que desempeñar en su propio éxito. Trabajar es una forma importante de mejorar su vida, de mantener y ampliar su libertad.
Como les dije antes, este entendimiento cambió mi vida de una gran manera.
Sin embargo, el trabajo y el logro es a menudo lo que impulsa a las personas con esta mentalidad en la vida.
Por lo tanto, el valor de los logros influye en muchas de sus decisiones.
Esta es la manera en lo que muchos cristianos se relacionan con Dios.
Debido a que Dios les proporcionó una buena educación y una vida mejor que muchas otras personas en este mundo, ellos sienten que Él espera que ahora sean obreros exitosos en Su reino.
Los planes y metas están llenas de trabajo y logros. Cuanto más logramos «para Dios», más exitosa se siente nuestra vida.
«Dios ama a todos, pero realmente ama a los que logran»
El pensamiento sobre el destino es:
«Si trabajo un poco más duro, conseguiré más y Dios será feliz»
«Si fulano no tiene buena vida, es porque es simplemente demasiado perezoso.»
«Tengo una buena vida porque tomé la decisión correcta.»
3. El tipo de consejero que uno tiene
Las personas que viven en una mentalidad de clase media estarán rodeadas de amigos de la misma mentalidad.
Estos amigos son su consejero cuando la vida no es justa, cuando la persona está deprimida necesita un consejo para cualquier decisión. Tal persona no será capaz de hacer la diferencia entre las personas que realmente podrían ayudarlo en esa situación y las personas que luchan con los mismos problemas.
Juntos, hablan negativamente de cualquiera que tenga una visión diferente del mundo, sobre todo de los «perezosos» en la mentalidad de pobreza o de los ricos – porque su visión del mundo les es extraña y a menudo sienten que no es justo que tengan más recursos que ellos – incluso si estas personas a menudo trabajan menos de lo que lo hacen.
Aunque los que vivimos en esa mentalidad de la clase media tenemos más libertad, una comprensión de la responsabilidad y las opciones personales y más recursos que los que vivimos en la pobreza, también experimentamos limitaciones.
Tenemos cierta cantidad que podemos gastar.Cierta calidad y marca que podemos permitirnos. Sin embargo, hay muchas cosas por las que sólo podemos desear o trabajar duro para que la próxima generación pueda entrar en ellas.
Decisiones que implican grandes recursos como viajar, comprar una casa – o incluso mayores recursos emocionales o mentales como liderar una compañía, fundar una organización, ser una figura política importante, convertirse en una persona influyente en los medios de comunicación o en la educación – siguen estando fuera del alcance de muchos dentro de la mentalidad de la clase media.
De todas las clases, ésta es la que está más en peligro de sufrir un agotamiento.
Varias veces en mi vida me he enfrentado a las limitaciones que una mentalidad puede crear.
El desafío más reciente fue crear este sitio web. Simplemente, porque esto fue un paso fuera de mi zona de confort. Un paso fuera de mi forma de pensar. Un paso fuera de esta creencia de que no tengo nada que decir o que nadie se interesará en mis pensamientos y experiencias, en mi percepción de Dios, de la familia y de la vida.
Al hacerlo, entré en un proceso continúa de darme cuenta de que tengo mucho que dar, que lo que tengo que dar es apreciado y que ayuda a muchos lectores alrededor del mundo.
Por así decirlo, estoy entrando en una nueva realidad, en una nueva forma de pensar….. ¡Y lo experimento como algo hermoso!
en el próximo artículo veremos la mentalidad de la riqueza.
Explicaré por qué estoy aprendiendo a crecer en esa mentalidad.
Aquellos de ustedes que han estado leyendo mis artículos o que me conocen personalmente sabrán que no soy el tipo de persona que ama el lujo.
Si pudiera elegir, ciertamente preferiría pasar mis noches en medio de la selva o en una playa desierta, mirando las estrellas, que permitirme un hotel de lujo en algún lugar de lujo de este mundo.
Mientras vivía en Bolivia, evitaba todos esos lugares turísticos y disfrutaba comiendo los platos tradicionales, aprendiendo sobre la forma en la que viven.
Todavía recuerdo el día en lo que salí sola a aquel restaurante de la calle donde vendían corazón de ternera a la parrilla en un palo, un plato llamado «anticuchos». Me senté en una mesita y disfruté de mi comida. El dueño del restaurante llamó a algunas personas cercanas y todos me miraban, asombrados: ¡una «gringa» comiendo anticuchos en su restaurante!
La razón por la que les cuento todo esto es para asegurarles que mi próximo artículo no tratará sobre cómo hacerse rico ni por qué es malo estar dentro de la clase pobre o media. No escribiré sobre una prosperidad-mentalidad.
Más bien les explicaré por qué estoy creciendo en una mentalidad de riqueza, y de qué se trata todo esto.
Algunas ideas están tomadas del libro «Cultura de Honra«, escrito por Danny Silk
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