Cómo estar preparados para detectar el abuso sexual contra los niños

por | May 7, 2019 | Crecimiento personal, Educación, Vida de Familia | 0 Comentarios

En el último artículo vimos lo difícil que es para la mayoría de nosotros de hablar de sexo, y con más razón con un niño. Si bien para los adultos, la sexualidad parece un tema banal pero cuando se trate de explicárselo a los niños no sabemos cómo hacerlo.
Esta es una de las razones por las que una situación de abuso contra nuestros niños puede ocurrir sin que nadie se da cuenta.

détecter

En el artículo titulado «Formas de proteger a nuestros niños: hablemos de la realidad de los pedófilos» hablo de la realidad de lo que un pedófilo no es, la gran mayoría de las veces, un hombre aterrador con ropa oscuras, escondido en un patio de recreo.

Que debemos darnos cuenta y aceptar la realidad de lo que el 94% de las agresiones sexuales son cometidas por las personas más confiables, respetadas y productivas de nuestro alrededor.

Llegamos al tema de este artículo:

 

“Cómo estar preparados para detectar el abuso sexual contra los niños”

 

del libro de Gérald Brassine: “¿Hay que hablar de esto con los Niños? Prevenir, detectar y gestionar de los abusos sufren por los niños “.Segunda parte.

Trabajé con la versión francesa así que todas las paginaciones están tomadas de la versión francesa.

Para leer la primera parte, mira este artículo.

Veamos la primera pregunta abordada en este capítulo:

¿Porque los niños no hablan?

El autor nos explica: 

«El muro de silencio levantado por nuestra cultura desde hace siglos en torno a todo lo que tiene que ver con el sexo ha creado un tabú generando un malestar en el adulto y no invitando al niño a hablar. (…) No obstante, cuanto mejor informados estén los niños y mejor apoyados por la cultura familiar, antes y con más facilidad se confían en caso de tener problemas. „

La manipulación mental 

Continúa describiendo una manipulación mental que el abusador ejerce sobre el niño, aprovechando este clima de silencio sobre este tema. Él va a formar el espíritu del niño para hacerle ver como normal una sexualidad marginal.

“Un niño no nota la diferencia entre la obligación de acabar su plato, de arreglar su habitación y de portarse bien en la casa de la cuidadora aunque la cuidadora o su compañero abusen de él. Para el niño, su única meta, es obedecer al adulto, y punto. Inclusive cuando no discierne las razones de lo que se le pide. Esta posición lo convierte en una presa frágil, fácilmente manipulable.»

Lo chantaje, los candados 

Luego está el chantaje, que induce a la culpabilidad del niño o incluso recurre a la violencia:

“si lo dices, te mato”,
“si dices que no, es que ya no me quieres”,
“es nuestro pequeño secreto”,
“diré que mientes y nadie te creerá”,
“si hablas, te castigarán a ti. No mí”,
“es por tu bien”,
“es un castigo, te lo mereces”,
“tú lo has deseado”,
“si hablas, se lo haré a tu hermano/a tu hermana”,
“si hablas, mato a tu perro/gato/conejo”,
“si hablas, te mato/mato a tu madre”, etc 

Los tabiques

«El abusador a veces se las arregla para asegurar el secreto mientras abusa de varios niños en la misma familia. En este caso, se asegura cuidadosamente de que sus acciones y las víctimas estén compartimentadas, operando entre si sin el conocimiento de los demás.
Entonces puede decir, por ejemplo: «Si te niegas, se lo haré a tu hermano».
El silencio y la compartimentación que prevalecen confunden e interrumpen la identificación de los abusadores y del abusador.

La impotencia adquirida 

Ciertas víctimas, niños o adultos, que sufren abusos de forma repetida, pueden dejar suponer que lo están buscando… Obviamente no es el caso; en realidad, estas personas sufren de lo que se llama “impotencia adquirida”.
Es un sentimiento de impotencia en el que se hunde la víctima con el primer abuso o agresión, que si fija instantáneamente en su memoria. Esta forma de impotencia persiste en estado latente, pero es sistemáticamente reactivada a lo largo de su vida, cada vez que la víctima se enfrenta a un abusador o a cualquier abuso.

La culpabilidad

Brassine explica que es desgraciadamente frecuente que ciertas víctimas se callen durante años al sentirse culpable de lo ocurrido. Que

“Toda persona que sufre un traumatismo (sea este un accidente de coche o una agresión sexual se siente, si no culpable, algo responsable de lo que le ha ocurrido. Lo mismo se produce en el caso de un niño, niña o adolescente que ha sufrido abusos sexuales.»

El placer sexual mecánico 

Un “placer” automático y estrictamente fisiológico, no es de ninguna manera, sinónimo de consentimiento ni siquiera de deseo inconsciente. Es una respuesta física a las caricias, al toque o a la masturbación. Pero esta respuesta física no implica una participación voluntaria en el acto.

Esta inquietante sensación perturba fuertemente a la víctima con relación a lo que vive o ha vivido, porque tiene la impresión de una traición de su cuerpo.

La amnesia 

Aunque parezca inconcebible que una agresión pueda ser «olvidada», algunas víctimas manejan lo insoportable con esta estrategia de evasión mental que les hará «olvidar» los acontecimientos.

La acumulación de sufrimiento, sentimientos dolorosos y desilusión sobre el abusador es a veces demasiado dolorosa para soportar.

El miedo a decepcionar

Un niño también guarda silencio por miedo a decepcionar. Un miedo producido por el sentimiento de culpabilidad que sufre, de tal forma, que a veces va buscando el castigo que cree merecerse, mostrándose difícil y rebelde.
Este sentimiento de culpa puede venir del hecho de que:

  • Su agresor es considerado amable por su entorno. (Sabemos que es parte de la estrategia de los pedófilos tener un trato particularmente amistoso y cortés con la familia. )
  • que él (el niño) no denuncia los hechos; desde su punto de vista, traiciona la confianza y el amor del adulto que sigue queriendo estar junto a él (especialmente con respecto a su madre: aunque el abusador le exija silencio, tendrá la sensación de traicionar a su madre a la que, hasta entonces, le ha dicho todo). Este sentimiento se reforzará si el abusador usa candados como:

«Si se lo dices, se muere de la vergüenza que va a sentir por ti!»

Veamos la segunda pregunta abordada en este capítulo:

¿Por qué los adultos no ven?

Nos negamos a imaginar lo peor 

Más de 70% de los esposos no-abusadores no se dan cuenta de nada. Esto se debe a que los abusadores son muy hábiles para ocultar lo que hacen. Además, es una realidad que implica demasiado sufrimiento.
Brassine subraya esta realidad diciendo:

En cuanto se trata de sexo, de dolor o de una posible gran decepción, estamos como impedidos de ver y de comprender, incapacitados para comprobar y aceptar lo peor. La inmensa mayoría de la gente se niega a ver “esto” y a menudo solo es cuando se revela lo peor para todos que los cambios de comportamiento o las observaciones del niño toman sentido.

Los abusadores no siempre son quienes creemos...

Como mencioné al principio, sabemos que los abusadores existen, por supuesto, pero tenemos de ellos una imagen muy alejada de la realidad. De hecho, el abusador no es y posiblemente no lo fue jamás, ese señor que atrae a los niños con caramelos. Los asuntos de pedofilia de los que tanto habla la prensa, nos han abierto los ojos a este respecto, pero no lo bastante!

El autor insiste en que:

  • El abusador puede ser otro niño o adolescente que, además, es a veces también víctima de abuso sexual.
  • El abusador puede ser una mujer, a veces actuando bajo la presión de un hombre, pero también por cuenta propia.

La distorsión cognitiva 

Una distorsión cognitiva se da en todas las víctimas de un traumatismo importante, sea una violación, un accidente de auto o una catástrofe natural… Es una de las manifestaciones del estado de estrés pos-traumático (ESPT). La distorsión cognitiva va a generar una versión errónea, pero casi-automática de los hechos y un sentimiento del tipo:

“soy responsable”;
“soy culpable”, etc.

Este mecanismo genera en la chica, el chico o la mujer violada, casi siempre ese pensamiento de:

“es culpa mía, soy una provocadora; lo(la) he provocado; tenía que haberme vestido de otro modo; lo (la) he atraído”…

 

Los abusadores camuflan sus huellas

“Consciente de la perversidad de sus artimañas, el abusador se empeña en cultivar nuestra ceguera y mezcla las pistas, enmascarando sus comportamientos. A menudo, muestra en público una personalidad agradable, amable y dulce para recoger la aprobación y confianza de todos, pero en secreto su comportamiento ante el niño es cruel. Cuando se descubra el abuso, lo negará todo, se mostrará escandalizado y orientará las sospechas hacia otros; es siempre manipulador…”

Los síntomas son diversos, inesperados o invisibles.

El autor explica que el abuso no lleva a ningún síntoma en particular que lo indique definitivamente, y en este sentido, el abuso no es fácil de identificar porque los síntomas que desarrolla el niño pueden ser muy diversos, a veces invisibles o totalmente inesperados.
Es importante señalar también que algunos niños no presentan síntomas porque son cuidadosamente amenazados en este sentido por su abusador y están psicológicamente encadenados.

La negación 

Terminaré este artículo con el freno de detección que, en opinión de Brassine, es la fuerza motriz más poderosa detrás de nuestra ceguera:

Negación.

La negación, en jerga “psi”, designa el mecanismo inconsciente, con lo cual involuntario, que nos tapa la realidad cuando es demasiado dolorosa. De esta manera, cuanto más se teme algo, más tendemos a cerrar los ojos el día que “esta cosa” se produzca, a pesar de su evidencia (…)
Lo mismo sucede cuando esta negación nos cierra los ojos para evitar el dolor de admitir que tal padre, tal pariente cercano, tal amigo de la familia, o tal esposo con quien nos hemos comprometido en nuestras vidas, está abusando de uno de nuestros hijos.

¿Cuántos de nosotros hemos experimentado un evento de este tipo, por ejemplo, siendo engañados y dejando pasar el tiempo antes de que accediéramos a notarlo?

En el último artículo hemos hablado de la prevención.

Evidentemente, la prevención tiene por objeto evitar y prevenir los abusos en la medida de lo posible.
Este artículo nos ha mostrado algunos consejos sobre cómo detectar el abuso de nuestros hijos.
Si existe alguna sospecha, este último artículo puede ser utilizado como el medio más simple y menos peligroso de aplicar – como si no hubiera duda – para detectar abusos e impedir que se repitan.

En el tercer artículo hablaremos de cómo manejar una situación de abuso infantil, en el ámbito relacional y familiar.

détecter

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This

Share This

Share this post with your friends!