Sexualidad – ¿Hay que hablar de esto con los niños?

por | Abr 29, 2019 | Crecimiento personal, Educación, Vida de Familia | 0 Comentarios

Como parte de mi escuela de consejería, que empecé a principios de abril, tenemos que leer algunos libros. Aquí estoy de vacaciones en un camping en el sur de Francia con mis hijos, y he aprovechado la oportunidad para leer el primer libro: Mi elección recae en el más pequeño de todos, un libro en formato A5 de apenas 100 páginas escrito por Gérald Brassine.

¿El título del libro?

«¿Hay que hablar de esto con los Niños? Prevenir, detectar y gestionar de los abusos sufren por los niños «.

Trabajé con la versión francesa así que todas las paginaciones están tomadas de la versión francesa.

Aunque vivimos en una época en la que la sexualidad se muestra en todas partes (la televisión difunda películas enseñando cosas de la que todavía nonos atrevemos a hablar, los afiches publicitarios explícitos están a la vista de todo el mundo, las películas y los periódicos son muy libres en este tema. ) Paradójicamente, hay un tabú sobre la sexualidad con respecto a la relación hijos-padres.

Brassin describe en la primera página del primer capítulo que:

«honestamente hay que reconocer que aún sentimos cierta reticencia hablar de sexo, y con más razón con un niño. Si bien para los adultos, la sexualidad parece un tema banal pero cuando se trate de explicárselo a los niños no sabemos cómo hacerlo.»

Habla de una cultura que, a pesar de esta «liberación», mantiene un verdadero tabú sobre la sexualidad. (P.16)

Una cultura que ya ah elaborada su muro de silencio e impuesto sus tabús en torno a la sexualidad. Estamos víctimas de los engaños culturales que nos llevan a creer que « lo de la sexualidad » está ya hablando, explicado y comprendido cuando los niños, a menudo sólo perciben una imagen parcial, deforme e incluso falsa de ello. Una visión parcial, dividida en trozos o truncada. No sabe dónde se sitúan el bien y el mal, pero ha comprendido perfectamente que este es un tema molestoso para los adultos.

Esto deja abierta la vía a todas las manipulaciones mentales y el campo libre para los abusadores.

Hemos alcanzado el primer objetivo de este libro:

Prevenir. Evitar que el niño sea presa fácil de abuso.

Eso no se hace en limitar los contactos del niño con el mundo real.
El autor dice :

«Propongo educarlo en su medio ambiente cultural y así, prepararlo para que haga frente a los tabúes y exageraciones impuestos por su cultura tarde o temprano.»

 

Crea una cultura familiar (P.20)

«Crear una subcultura familiar activa que no espere la llegada de los problemas para reaccionar y no se deje influir por el primer rumor exterior… »

El autor propone abordar el tema de la sexualidad y que se hable al niño desde su más temprana edad, es decir tres o tres años y medio (y hacerlo a menudo).

« Sé que parece muy joven y se preguntaran lo que puede un niño, imaginarse, a esta edad.» (P.20)

Aquí están las razones citadas en este libro:

  • Un niño a esta edad comprende todo o casi todo.
  • Este primer diálogo le permitirá al adulto abordar la sexualidad, entrenarse en hablar de ello a pesar de sus miedos(…)
  • Un niño a esta edad comprende hechos y recibe sin problema lo expresado sin miramientos ni vergüenza.
    « Esta es una colilla, un pene, una vulva, etc » o « hacer el amor es agradable » son percibidos de la misma manera que lo es « esto es un pato, una silla, etc ».
  • Esperar a que el niño haga las primeras preguntas para hablar de ellas probablemente nunca le dará el tiempo adecuado para hablar de ellas.

»Primero porque es probable que espontáneamente, el niño jamás plantee ninguna pregunta y que entonces, crezca construyéndose una imagen incompleta o distorsionada de la sexualidad. También, porque los niños que sufren abusos desde muy pequeños están manipulados y jamás plantearán pregunta alguna, por no destapar lo que están sufriendo ; en lo mejor de los casos, preguntarán sobre temas que giren en torno a la cuestión que no se atreven a formular. »

Hablar de amor, de placer y de deseos  compartidos. (S.22)

 

«Cuando se habla de sexualidad normal y positiva, se habla de lo opuesto al abuso, de la antiítesis de la violacíon.»

Una sexualidad positiva y normal, – es decir hablar al niño de amor, más concretamente, hablar del placer y del deseo compartido. (Ver en anexo el texto de Claudine).

  • Importa hablar de la sexualidad como un proceso relacional.
  • (En nuestra familia, hablamos de un cuadro de matrimonio, entre hombre y mujer) .
  • La sexualidad debe ser escogida libremente y vivida como algo agradable ; es algo bueno, pero que concierne a los adultos, a los mayores, y que no se práctica de cualquier manera, sino ocupándose del otro.
  • Hay que insistir en los aspectos emocionales y relacionales de la sexualidad porque nos damos cuento que los jóvenes, aunque parezcan informados, sólo conocen, en general, el lado técnico, incluso pornográfico dado el acceso a los contenidos de la red.

Hablar de desviaciones sexuales ? (P.24)

« Es muy importante hablar de desviaciones sexuales pero sólo después – y eso también es muy importante – haber explicado bien las nociones de amor, placer y deseo compartido, de modo que el niño coloque esta nueva información en el lugar apropiado, es decir al margen de una sexualidad sana y feliz. Presentarle sólo los comportamientos pervertidos para prevenir toda tentativa ilegítima puede ser no sólo ineficaz, además, puede perturbar al niño porque la sexualidad, presentada solo bajo este aspecto, es entonces « satanizada ».

Hable de su propia experiencia ! (S.26)

«Algunas madres, abusadas siendo niñas, montan la guardia silenciosamente alrededor de sus niños de un amanera tan escrupulosa que les transmiten su propia angustia, cuando una discusión sobre los placeres de la sexualidad y los horrores que han vivido constituiría la mejor prevención.
De todas maneras, por lo general, esta vigilancia no sirve para mucho, pero la angustia se impregna de un modo más nefasto, cuanto más expresada está. (…)

« Una madre que vivió esta situación tiene, a la hora de prevenir, una buena ocasión de compartir su propia experiencia, su propia dolor. El niño se siente entonces, implicado, o comprendido, aceptado y sostenido si han abusado de él ; percibe la gravedad del asunto a través de las palabras, pero también las emociones subyacentes y los signos no verbales que acompañan el relato. «

No basta con decir « que no » (P.27)

Enseñarle al niño a oponerse al pederasta diciendo « que no », solo sirve cuando se cumplen ciertas condiciones.

  1. Esto sólo se puede hacerse después y sólo después – haber explicado la sexualidad, toda la sexualidad, porque hace falta que sepa que lo que le piden es ilegítimo y que no le gusta.
  2. Después de haber presentado también al abusador como a un enfermo – y no como a un « malo », así el niño hará la distinción y podrá identificar el carácter abusivo de una petición, incluso cuando viene de un adulto al que la familia considera generalmente como « bueno ».
  3. Hay que hacerle entender que usted va a apoyar su oposición y hacerse cargo de la situación, pase lo que pase, porque sólo un adulto puede oponerse a otro adulto.

Si estas condiciones no se cumplen, aunque el niño se niegue, los abusos pueden seguir. Pero aún es aconsejar al niño que diga que « no » sin que él tenga la seguridad que usted está dispuesta a actuar con firmeza, en cuanto sepa algo. Eso puede exponerlo a un aumento de violencia, aunque su consejo quería protegerlo de ello.

Utilizar términos sencillos, concretos (P.29)

Hay que hablarle al niño de sexualidad en términos sencillos y concretos, con palabras asequibles y excluir toda la jerga médica o los términos abstractos. (…) con la niña, aprovecharemos para hacer la distinción entre la vulva y el ano. Y habrá que describir concretamente los gestos sexuales como « poner la colita en el pipi » Por fin, para asegurarse de que está todo claro, puede ser útil preguntarle al niño lo que ha comprendido. De todas formas, lo importante es instalar con él o ella un diálogo real.

Poner limites y prohibiciones : (P.31)

El autor precisa que:

Hay que estar atentos porque mi enfoque no sólo aporta ventajas. Por las razones culturales mencionadas, no está muy extendido ; con lo cual, informar a su hijo/a de esta forma, es a veces « marginarlo » frente a los niños de su edad.
(…) Algunos de mis lectores o detractores podría sublevarse si imaginan que estoy sugiriendo que los niños vivan juntos su sexualidad …No se trata de eso y en la propuesta, existe claramente un límite entre « hablar de eso » y « practicarlo » !

También explica que tenemos que poner un límite y prohibiciones, dependiendo de la edad del niño :

  • Debemos explicarle al niño que no se habla con la misma libertad en todas las familias y decirle que hablar libremente del sexo o de sexualidad puede chocar a otros niños o a sus padres ; hay una libertad de palabra que sólo debe ejercerse en casa.
  • Además, se le hace comprender que hacer el amor es un placer y una felicidad que vivirá más tarde, porque sólo los adultos pueden plenamente sacar provecho de ello. No porque el niño sepa cómo se práctica es libre de actuar.
  • La sexualidad se vive en el contexto de un matrimonio entre un hombre y una mujer (añado este punto)
  • Por fin, hay que responsabilizar al niño y mostrarle cuáles podrían ser las consecuencias si acusa injustamente a alguien de pedofilia.

Resumiendo la primera parte de este pequeño libro, he tratado de proporcionar información básica sobre el enfoque del autor. Si el tema le preocupa, le aconsejo que compre este pequeño libro, que tarda poco en leerse pero que tiene un contenido muy importante.
En el próximo artículo, resumiré la segunda parte del  libro:

¿Por qué no hablan los niños?
¿Por qué los adultos no pueden ver?

En el tercer artículo hablaremos de cómo manejar una situación de abuso infantil, en el ámbito relacional y familiar.

Ve aquí al texto de abajo, que puede servir como ejemplo para la educación sexual:

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El autor Gérald Brassine explica:

 

Presento este texto como ejemplo. No es, de ninguna manera, „un modelo“ a seguir con sus hijos. Lo que estos esperan de usted es la expresión de su voz íntima y personal en el relato de su experiencia como padre o madre, con sus palabras y sensibilidad al contar lo que les une de forma más íntima :

el placer de amar y de ser amado, del cual ellos son fruto.

Leo este texto y adáptelo a su manera

Sabes, has nacido porque papá y yo nos queremos mucho, mucho, y queriéndose mucho, se hacen los niños.
Se llama « hacer el amor », muy juntitos los dos, con caricias y muchos mimos. Cuando el papá se siente muy querido por la mamá y él también la quiere muy fuerte, su sexo crece y se pone duro como un palo. Busca entonces un sitio calentito cerca de la mamá. Muy suavemente, entran en la vagina de la mamá que es un agujero que hay al lado del que sirve para el pipi. Este agujero se vuelve calentito y suave para recibir el sexo del papa. Es muy agradable y, en un momento dado, los padres sienten tanto placer que pequeñas semillas de bebé salen del papá para instalarse en el vientre de la mamá. De estas semillitas, que son minúsculas, sólo una va encontrar el camino del nido en el vientre de la mamá. Y ahí va a crecer para convertirse en bebé. Cuando el vientre de la mamá está bien redondo, el bebé está listo para salir. Pero, para hacer el amor, los dos tienen que estar de acuerdo, el hombre y la mujer. Y si se quieren mucho, van a hacer el amor a menudo, no sólo para hacer un bebé, sino también para demostrarse que se aman y para disfrutar.
Así tú, algún día, harás el amor con quién tú elijas, que amarás con todas tus fuerzas. Hasta entonces, tu colilla, sólo es tuya y de nadie más. Nadie puede obligarte a enseñarla, nadie puede tocarla sin que estés de acuerdo.
Te lo cuento porqué, desgraciadamente, hay personas que no respetan esta regla y que por ejemplo, quieren jugar a hacer el amor con niños.
¡No tienen derecho! ¡Está prohibido ! si esto te ocurre, no dudes en decir que « no, no quiero ! » y luego, me lo vienes a contar, porque alguien que hace eso, es una persona enferma. Negándote a « jugar » con ella, y contándomelo, le estás ayudando.

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