La razón porqué ya no intento tener un buen matrimonio

por | Oct 24, 2019 | Crecimiento personal, Matrimonio, Vida Christiana | 0 Comentarios

Hace unas horas, Benny y yo volvimos de un taller de matrimonio llamado LAM (Love after marriage).

Todavía estoy llena de todas estas impresiones, fue maravilloso.

La realidad más asombrosa y sorprendente de este taller fue la presencia tangible del Espíritu Santo, o en otras palabras, la realidad transformadora de un Dios que se preocupa por cada uno y que conoce y responde a las necesidades individuales.

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Había muchas parejas con grandes sufrimientos en su matrimonio.

Mi corazón era dolorido por lo que habían experimentado en el pasado y celebraba cada paso hacia la libertad, transformación y plenitud que experimentaron durante este seminario y me regocijaba ver cómo se había reconstruido la esperanza durante esos días.

Después de sólo cuatro días, pudimos escuchar muchos testimonios de parejas que han dado pasos hacia la sanación, la libertad y la restauración.

Benny y yo disfrutamos mucho participando en este taller, al estar entre toda esta gente preciosa.
No decidimos participar por razones de urgencia en nuestro propio matrimonio. No había ningún problema grande que tuviéramos que resolver.
Sin embargo, al final de este taller, Benny me dijo:

“Jeanne, hasta ahora, pensaba que una relación conyugal exitosa consistía en momentos de calidad armoniosa, caricias y sexo.  ¡Ahora entiendo que hay una belleza y una intimidad que apenas estamos empezando a descubrir! “

¡Tiene toda la razón!

Sabemos estar juntos en armonía. No peleamos mucho. Cuando peleamos, nos aseguramos de no lastimar innecesariamente a la otra persona. Nos amamos y honramos mutuamente. Tenemos una sexualidad agradable. Podemos hablar de cualquier cosa. Nos negamos a manipularnos, culparnos o controlarnos mutuamente.

Pero durante estos cuatro días, estuvimos en contacto con algo mucho más profundo que un “buen matrimonio”.
Entramos en contacto con la belleza de sentirnos profundamente conectados e íntimos de una manera que no habíamos conocido antes.

“Para algunas personas, es más fácil tener sexo que compartir profundamente quienes son.”

Fue una declaración hecha durante el taller que me conmovió profundamente.
Podía identificarme. Me resulta más fácil tener relaciones sexuales con mi esposo que aceptar ser vulnerable y compartir mis pensamientos los más profundas. Me resulta más fácil reír y hacer bromas con la gente, que mostrar cómo me siento en mi corazón.
Soy capaz de compartir mis pensamientos sobre muchos temas – pero siempre tengo el reto de compartir mis deseos o sueños más íntimos.
Siento que es más fácil mostrar lo que creo que es aceptable mostrar, y ocultar las partes de las que me avergüenzo.

Al principio de nuestro matrimonio, yo era como un ciervo, con el deseo de refugiarme en mí misma cada vez que me asustaba, me sentía herida o me sentía insegura de mi misma. Benny era muy dulce y sensible, diez años en nuestro matrimonio, mi “comportamiento de ciervo” como él lo llamaba, sólo se manifiesta en raras ocasiones.
Sin embargo, todavía había lugares donde me sentía vulnerable y quería huir si me enfrentaba a estos temas.

Como dije, nuestro matrimonio ya era bueno.

¿Pero profundamente conectada?

Pensamos que lo éramos.

Pero hemos descubierto que hay una diferencia entre un buen matrimonio – y un matrimonio que florece.

Nos dimos cuenta de que hay mucho más. Más intimidad, más proximidad. Más vulnerabilidad y más crecimiento.

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Y como todo lo que es precioso y de gran valor, esta realidad lleva tiempo. Se necesita compromiso y la voluntad de integrar el Espíritu Santo en el matrimonio. Éste es un proceso de toma de decisiones. Se trata de querer lo suficiente para que sea una prioridad. Existe el riesgo de lastimarse.
Hemos entendido de una manera mucho más profunda que tener un buen matrimonio no se trata tanto de ser feliz, ser compatible o no pelear mucho.
El distanciamiento, el enfriamiento en el amor u otras diferencias es una realidad en muchos matrimonios, incluso en matrimonios que, desde el exterior, parecen ser “buenos matrimonios”.

Tal vez no puedas identificarte con un “buen matrimonio”.
Me gustaría animarte con una realidad que he vivido en muchas áreas de mi propia vida y que he visto en las vidas de muchos otros:
Cuando confiamos nuestra situación a Dios, derramando nuestros corazones una y otra vez, especialmente en momentos en que el dolor y la tristeza parecen invadir todo nuestro ser –

Con Dios, siempre hay esperanza. No hay situaciones desesperadas. Nadie, a sus ojos, es un perdedor. Y cualesquiera que sean las luchas – pornografía, aventuras fuera del matrimonio y otras heridas – Dios es capaz.
Y eso no es todo. Él tiene soluciones individuales para nuestras historias individuales. Y lo mejor de todo es que nunca nos humilla, sino que nos trata con dignidad, incluso si estamos atrapados en el pecado. Durante el taller, escuchamos muchas historias de personas que estaban a punto de divorciarse y que experimentaron esta realidad.
Y durante los testimonios finales, tuvimos el privilegio de escuchar lo que Dios hizo durante estos cuatro días del taller.
Muchas veces este encontrar el camino hacia un matrimonio exitoso es un proceso. Pasos que debemos dar y verdades a las que debemos aferrarnos. A menudo, tenemos que ir paso a paso y aferrarnos a la verdad por un período de tiempo.
Pero ya sabes, si descubres cómo Dios ve tu pareja, cómo Dios ve tu propia vida – cosas imposibles empiezan a ser posibles. Las cosas que están “terminadas” de repente toman un nuevo comienzo. La incompatibilidad se vuelve compatible, e incluso una ventaja.
La restauración puede ocurrir.

Y amo de ver eso.

Lo más maravilloso de este taller fue que el amor de Dios era tangible.
Había un ambiente de transparencia, vulnerabilidad, fe y esperanza.
Los muchos temas que se han discutido nos llevan a una mejor comprensión de cómo crecer en nuestro matrimonio, no importa donde nos encontremos en el matrimonio.

Hablamos de

  • cómo tratar las heridas del pasado.
  • Cómo experimentar la reconciliación – para las cosas pequeñas pero también para los asuntos grandes .
  • Hablamos de intimidad emocional e intimidad sexual.
  • Cómo afrontar los retos diarios.
  • Hemos recibido herramientas para tratar los conflictos de manera diferente (y constructiva).
  • Cómo ver a nuestro cónyuge con los ojos de Dios.

Para cada punto, tuvimos tiempo de aplicar el tema con nuestro cónyuge.

  • Incluso tuvimos un reto de sexo conjuga como tarea en casa.

Me gustaría compartir contigo los pasos concretos que hemos dado como pareja en la realidad de nuestro matrimonio. Cómo vamos por esta belleza, esta intimidad, esta cercanía en nuestro matrimonio. Voy a enumerar los puntos que ya hemos aplicado y las cosas que son nuevas para nosotros:

  1. Todos los días, nos tomamos el tiempo para compartir nuestros eventos y desafíos diarios. Oramos el uno por el otro
  2. Cada semana nos alejamos un momento del estrés, de los teléfonos celulares, de la agitación e incluso de los niños. En esos tiempos, compartimos nuestros corazones. Intentamos ir más allá de lo que hablamos a diario. Nos centramos en lo que es realmente importante para nosotros. Nos enfocamos en las cosas que necesitamos abordar para traer proximidad de nuevo a nuestra relación (con las herramientas que recibimos en el taller) y llevamos estas cosas ante Dios.
  3. Nos esforzamos para ver al cónyuge de la manera en la que Dios lo ve y decimos su verdad acerca de él. Nos esforzamos por entender su verdad, incluso en situaciones dolorosas o difíciles.
  4. Nos comprometemos a crecer en nuestra intimidad sexual. No con el enfoque de “acabar con esto y poder pasar a otra cosa”, sino de compartir lo que somos,  y de crecer en intimidad y vulnerabilidad.

Recomendamos este Seminario de Matrimonio, que ofrece muchas herramientas para llegar a ser un matrimonio lleno de maravillas, belleza, intimidad, propósito y proximidad.  Esto trae una belleza que no reside en un matrimonio perfecto, sino en un matrimonio pleno. Lamentablemente, esto no existe todavía en español. Para más información en inglés o alemán, haga clic aquí para la versión en inglés y aquí para la versión en alemán. Hay un curso en línea donde uno puede participar desde cualquier lugar de este mundo.

Amo este pasaje sobre la intimidad en la Biblia, 2 Corintios 3:16-18:

Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

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Dios nos ama profundamente y quiere conducirnos suavemente a la realidad de la libertad, la alegría y la vida abundante. Él quiere sacarnos de nuestra vergüenza, nuestro dolor y nuestras inseguridades para conducirnos a su gloria y permitirnos vivir esta intimidad, esta cercanía con él – así como con nuestro cónyuge – y experimentar esta realidad hermosa  en nuestro matrimonio.

Epílogo:
Han pasado unos días desde nuestro seminario de matrimonio. Desde entonces, hemos notado que nuestros hijos se han vuelto mucho más abiertos, incluso más vulnerables hacia nosotros. Han absorbido el ambiente de un vínculo aun más profundo entre nosotros y ahora están con más deseos de vivir en cercanía de nosotros que antes. ¿No es genial cómo los niños se benefician en el proceso cuando trabajamos en nuestro matrimonio?

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