¿Vivimos nuestras vidas por entrega o vivimos a la merced de los demás?

por | Dic 6, 2017 | Crecimiento personal, Vida Christiana

¿Sabía que hay una entrega que no está glorificando a Dios? Existe  una entrega  fundada en el amor  y la entrega  fundada en el temor. La mayoría de las veces, esta diferencia no es visible desde el exterior.Muchas canciones cristianas  hablan del tema: «Me entrego a ti» – «Me rindo» – «Soy tuyo» … hermosas canciones. Entiéndanme bien, pienso que la entrega es algo hermoso. Las personas que realmente caminan en entrega, en verdadera devoción, son mis grandes héroes para imitar. Quiero aprender de ellos y seguir sus pasos.

Yo siempre quise eso.  Siempre estuve ansiosa  para hacer lo correcto y vivir una vida comprometida. Hacia Dios, y hacia la gente con laque anhelaba estar cerca.
Sin embargo, una noche estaba bajando las escaleras para pasar un momento tranquilo con Dios. De repente,Él estaba  hablando a mi corazón: «¡Jeanne, la  entrega motivada por el amor y  entrega motivada por miedo no es lo mismo! Me quedé impactada. Nunca pensé que existe una diferencia. Pensaba que la entrega, no importa de que manera, agrada a Dios.
Esta noche, en mi tiempo con Dios, tomé un bolígrafo y comencé a escribir. Escribí esa revelación que me vino tan simple como eso, tocando lo profundo de mi ser.
Yo medicuenta de que en mi vida, lo que vivía no era  una entrega motivada por amor. Vivía mi vida a la merced de la gente con la que anhelaba estar cerca y a Dios.

Déjame explicar la  diferencia:

Recordé que hace algunos años, mientras visitaba  un culto cristiano en Bolivia, Dios me mostró durante el tiempo de alabanza que, en el pasado, toda mi vida estaba determinada por la  entrega motivada por miedo. Que no sabía más que entregarme y vivir una vida a la merced de aquellos conlos que quería estar cerca, diciéndoles con mi actitud: Tómame, haré  lo que quieran … solo ámame. Mi motivación no era el amor, sino el miedo … el miedo a no ser amado, querido y apreciado.
entrega

En  ese momento preciso, mientras que Dios me mostró de cómo lidiaba con estas situaciones, el pastor de esta Iglesia en Bolivia  tuvo una palabra para mí: «Dios  va a devolverte tu dignidad»
Así que aquí estamos, unos 10 años después, cuando Dios me estaba hablando nuevamente sobre ese asunto.
Esta vez, entendí un concepto mucho más profundo de lo que esto significaba para mi vida.
Yo me di cuenta de que:

Cuano uno se entrega- motivado por amor- significa que hay pasión, identidad, seguridad, auto determinación, realeza, respetabilidad, libertad. Hace que la otra persona sea un destinatario honorable.

Por otro lado, cuando la entrega  está motivada por el miedo, significa que viene con impotencia, sensaciones de inferioridad, falta de identidad, victimización, haciendo del otro el culpable.

 Aqui hay algunos ejemplos de cómo uno puede entregarse, motivado por miedo:

  • Estar de ama de casa en vez de irme a trabajar porque no tengo otra opción
  • Quedarme con mi  esposo, solo porque la Biblia lo requiere
  •  Tener relaciones sexuales con mi cónyuge porque eso es un deber en el matrimonio
  • Estar comprometido con el ministerio, haciendo lo que estoy haciendo porque  siento que tengo que hacerlo, o porque la iglesia no tiene a nadie más para hacer el trabajo.
  • Apoyar a mis hijos adultos con finanzas porquetemo que no va alcanzarles  de otra manera.

No digo que estas cosas son incorrectas de hacer. Estos ejemplos mencionados son maneras honorables de actuar. Además, las decisiones que tomamos en la vida a menudo vienen con un requerido  compromiso de nuestra parte.
Sin embargo, al hacerlos con la actitud  entrega motivada por miedo, viviendo una vida a la merced  de los  demás, perdemos algo hermoso porque nos movemos en el ámbito de la impotencia, sensaciones de inferioridad, falta de identidad, victimización, haciendo que el otro el culpable.

Me encanta esa famosa imagen de Rembrandt.
Es la historia del hijo pródigo.
Su hermano mayor se había mantenido fielmente con su padre, trabajando duro. Sin duda, había mucho que hacer.
Tomó su posición de hijo muy en serio. Al menos eso es lo que pensó.
En la imagen lo vemos a la derecha en el abrigo rojo. Él ve esta escena  despectivamente. Sabemos de la  Biblia que estaba realmente enojado,  también sabemos porque:

entrega

Lucas 15:28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.”

¡Yo lo entiendo! Si yo fuera él, me enojaría también.

El problema es que él no vivió en verdadera devoción. No tenía ni idea de cuál era su posición real, ni conocía el corazón de su padre. Se entregó, pensando que se suponía que debía hacerlo así.

  • Nunca me has dado …
  • Tantos años hace que te sirvo…
  • ¡ no habiéndote desobedecido jamás! «

¿Eso no suena familiar ? Familiar con nuestros propios sentimientos?

Suena como: «¡Me entregué,  trabajé como un esclavo y me sometí a tus órdenes!»

Por la respuesta del padre, vemos que él no era un tirano. Este padre no quería este tipo de actitud de un esclavo de su hijo. ¡Más bien anhelaba la verdadera entrega y devoción!

Lucas 15:31

Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas «.

Este hijo estaba viviendo una vida «entregado», ¡pero la verdadera devoción no deja un sabor amargo!

Aquí está la diferencia:

Se trata de nuestra realidad interna, nuestra actitud. Podemos entregarnos, ya  sea a Dios o a un hombre … porque tenemos que hacerlo. Porque no tenemos elección. Porque no tenemos la identidad para hacer otra cosa. Porque sentimos que nuestra familia, nuestra iglesia  yaun Dios lo requiere de nosotros.

La verdadera devoción, la  entrega motivada por amor, por otro lado, viene con una libertad interior para tomar decisiones. Con gratitud y libertad. Tenemos la identidad para decidir a quién y cuánto queremos entregarnos. Y cuando lo hacemos, lo hacemos por amor.

¿Con qué actitud tomamos nuestras decisiones? Cuando lo hacemos por  entrega motivada por amor lo hacemos con pasión. Con libertad de elegir.Libre albedrío incluido. Nuestra singularidad incluida. Alegría y entusiasmo incluidos. Y hace que el receptor sea un destinatario honorable.

En el próximo articulo  continuaremos profundizando en ese tema y vamos a ver cómo podemos vivir una vida de devoción verdadera y arrojar esa mentalidad de víctima de nuestras vidas.

Pin It on Pinterest

Share This

Share This

Share this post with your friends!